jueves, 12 de abril de 2007


Un dia estaba Diogenes comiendo un plato de lentejas, sentado en el umbral de su casa. No habia ningun alimento en toda Atenas mas barato que el guiso de lentejas, así que el que la comía era porque estaba en una situacion de maxima precariedad.
Pasó un ministro del emperador y le dijo " !Ay Diogenes! si aprendieras a ser mas sumiso y a adular un poco más al emperador, no tendrías que comer tantas lentejas"".
Diogenes levantó la vista y mirandole fijamente le contestó " !Ay de tí, si aprendieses a comer un poco más de lentejas, no tendrías que ser sumiso y adular tanto al emperador".


Todos necesitamos la aprovacion de los demas, pero si el precio es dejar de ser nosotros mismos, no solo es demasiado caro si no que ademas es incoherente. Nuestro autorrespeto comienza por defender nuestra dignidad, por encima de nuestra necesidad de aprobacion.

4 comentarios:

Sueños dijo...

Con lo ricas que están las lentejas!!!!!! y aunque no me gustarán las prefiero mil veces a la adulación y demás. Besitos

Buscadora dijo...

Ahí le has dao!! Si la aceptación de los demás pasa por el rechazo de uno mismo es mala cosa. Primero está uno mismo, por encima de lo que piensen o no los demás, por encima de que entiendan lo que te pasa o no, por encima de que comprendan lo que sientes o no. Siempre primero uno mismo, no egoístamente, claro está, pero sí por salud mental y por autoestima.

Un besote.

airen dijo...

muy buena la historia. estoy totalmente de akuerdo y kreo ke es vital llegar a esa konklusión (tarde o temprano) pk no se puede vivir para los demás -en ese sentido-, nadie mirará por mí mejor ke yo, asi ke está klaro: no se trata de ser egoísta, sino mantener siempre la kabeza bien alta y tirar pa' lante sin tener que arrodillarse ante otros.

GINEBRA dijo...

¡A mí me encantan las lentejas! Y las comería todos los días si fuera necesario pero odio adular a los demás.

Te deseo una hermosa semana. Un besito