martes, 6 de mayo de 2008



" Casi muero por todas las lágrimas que no derramé" pensó. Las lagrimas resbalaban por su mejilla, por su barba y por su peto. como provenían de su corazón, estaban extraordinariamente calientes, de manera que no tardaron en derretir lo que quedaba de armadura.
El caballero lloraba de alegria. No volveria a ponerse la armadura y cabalgar en todas direcciones nunca mas. Nunca más vería la gente el brillante reflejo del acero, pensando que el sol estaba saliendo por el norte o poniendose por el este.
sonrió a traves de sus lagrimas, ajeno a que una nueva y radiante luz irradiaba de él; una luz mucho mas brillante y hermosa que la de su pulida armadura, una luz destellante como un arroyo, resplandeciente como la luna, deslumbrante como el sol.
Porque ahora el caballero era el arroyo, era la luna, era el sol. Podia ser todas esas cosas a la vez y mas, porque era uno con el universo. Era amor.


(El caballero de la armadura oxidada)

16 comentarios:

Pedro dijo...

El caballero pasó de ser un simple soldado a ser todo un guerrero de la vida.
Un texto exquisito; me gustó mucho.
Un abrazo.

Sibyla dijo...

El Amor todo lo puede, todo lo transforma!

Bello fragmento.

Besos Runas!:)

Cariátides dijo...

Precioso libro para releer mil veces...una compañera lo trabajó en la escuela y a los adolescentes de 4º de la ESO les encantó. A mí me encantó aún más su idea.

Besos Runas.

Alas al viento dijo...

Es uno de mis libros favoritos, de esos que vuelvo a leer de vez en cuando.

Besitos

HOMERO dijo...

Se volvió hombre grande sin armaduras solamente por reconocerse como humano. Lo mejor del sentido humano: el amor. Un beso runitas me alegra que estés actualizando en este sitio. H.

Neurotransmisores dijo...

Hace muchos años que leí el libro pero apenas lo recuerdo.
Lo que si me acuerdo es que me había gustado mucho.

Saludos.

Sueños dijo...

Es uno de los libros que más he leído... y hace poco una amiga me lo regaló... casi casi que me lo sé de memoria.
El amor es la única cosa que de verdad hace transformar a las personas...
Las lágrimas... pues segun esa frase yo debo estar vivísima-.
Un besote

Sibyla dijo...

Runas, en la flota de autobuses Rober, de la ciudad donde vivo, también dan esos mlibritos de micro relatos, el último que leí era de Francisco Ayala.
Mientras viajas, te entretirnrs leyendo.

Besos:)

M. Jose dijo...

Hola Runas, pasa por mi blog, hay algo para ti.
Un abrazo
Jose

LUCIA-M dijo...

Qué hermoso es ese libro. Gracias por recordármelo.

Un saludo.

Capricornio dijo...

Es un gran relato. Lo importante es adaptarlo a uno mismo. Evolucionar, armarse de valores, sacar herrumbre y surgir de nuevo. Cada día...Hacia la eternidad.

HOMERO dijo...

Vengo a saludarte runitas. Un beso. H.

Anónimo dijo...

muy cierto lo que dices.... y muy necesario siempre....

para seguir avanzando...

un saludo!!!

el viajero del faro

www.elviajerodelfaro.blogspot.com

¿Escritora o escribidora? dijo...

Me encanta este libro...

Creo que es de lectura obligatoria...

Una vez al año...

Un saludo

Sibyla dijo...

Runas, pasaba a dejarte un abrazo!

Disfrutando como siempre de esta maravillosa música...

Besos:)

ANABEL dijo...

Hola Runas, aunque tal vez sea un poco tarde no quiero dejar de hacer mi comentario sobre este hermoso libro -tan sencillo de leer como profundo de contenido-.

Lo había leído, y regalado unas cuantas veces, hace años, pero tu entrada me motivó para volver a releerlo -y me alegro de haberlo hecho-.

Se trata, efectivamente, de una hermosa manera de narrar el "viaje interior" ... la "vuelta a casa" ... o el retorno hacia el "verdadero yo" ... muchas veces -aunque no siempre- llevado a cabo en el marco de un proceso terapéutico.

No recordaba bien los detalles ... y me ha gustado especialmente la metáfora del sendero de la verdad -imprescindible en cualquier proceso de autoconocimiento- ... la importancia del silencio, la comprensión, el conocimiento, la voluntad, y la osadía ... la defensa del amor a uno mismo -requisito irrenunciable para poder amar a otros- ... su fe en el potencial humano ... y la confianza en el poder curativo de las lágrimas -cuando estas brotan del corazón-.

Gracias, y un beso. Anabel.