
Cuando el alma duele, los ojos no destellan tristeza. Miran con vehemencia, como deseando comprender (angel Gabilondeo)
Cuando el alma duele, los ojos miran , como queriendo ver un problema, una causa, algo que afrontar; como deseando comprender. Es la entrada intensa al vacio, otra forma de soledad. Como si algo se hubiese perdido, algo que quizas nunca tuvimos.
Nos hallamos perdidos y así terminamos encontrandonos. Cuando el alma duele , necesitamos una terapia de abrazos, unas palabras como medicamentos, porque entra sigilosamente un callado mal sin porqué suficiente , que nos desquebraja por dentro.
Entonces es cuando necesitamos de esa comunicacion , para que el alma diga y escuche.




